San Salvador de Jujuy
iconoclasistas | ago 09, 2009 | Comentarios 0
Las 23 horas de viaje bien valen la pena. La entrada a la ciudad es rápida. Bajamos del colectivo para extender las entumecidas extremidades y nos acaricia el sol seco del invierno. Miramos el cielo celeste y nos sorprenden en el horizonte las montañas, como un marco rocoso y colorido que pinta en una imagen una ciudad movilizada en cada esquina. Llegamos con hambre, claro está, y en busca de un lugar barato descubrimos el comedor de la “Sociedad Obrera” donde degustamos un guisito de cordero con sopa de trigo. Comenzamos a dar vueltas por las calles vacías en plena siesta de sus pobladores. Visitamos a lxs compas de Wayruro, una agrupación de comunicación popular que realiza videos para retratar las luchas de los movimientos sociales, campesinos y de pueblos originarios. Mientras tomábamos unos mates nos contaron que están organizando talleres de capacitación en comunicación y socializando info mediante cartillas de elaboración propia.
Seguimos nuestra deriva, pues muy cerca de ahí están los galpones recuperados en el 2006 (no es casualidad unos meses luego que el Evo asumiera en Bolivia) por el movimiento “Tupaj Katari”, que tiene como uno de sus principales referentes al Perro Santillán. Allí funcionan actividades sociales y culturales pensadas para jóvenes y abiertos a la comunidad: talleres de educación popular, muestras de fotografía, recitales de música, actividades deportivas, ciclos de cine y un comedor. Nos alejamos unos pasos y entramos al local de la “Comisión de Derechos Humanos”, un espacio también recuperado, donde se reivindica la memoria de todos los luchadorxs y se organizan actividades. Finalmente, bordeando esa misma calle pero más lejos, un enorme cartel de la “Organización Barrial Tupac Amaru” señala los galpones donde la organización brinda diversos talleres. Nos enteramos de su trabajo territorial por toda la provincia, la construcción de barrios, guarderías, centros recreativos, comedores, fábricas, cooperativas, colegios y ambulancias. Nos alejamos pensando las posibilidades y también las contradicciones que afrontan los movimientos sociales cuando reciben subvenciones del Estado.
Mientras, el sol continúa bajando y el frío recrudece, una fina lluvia (anticipo de la nieve que está por llegar al otro día) nos tienta a buscar un lugar donde calentarnos. Nos recomiendan “Locoto”, cerca de la terminal, allí terminamos el día con milanesas de quesillo, quinoa, picante de carne, empanadas y vinito.
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