Taller junto a estudiantes de arquitectura en el Barrio San Martín, Córdoba
iconoclasistas | sep 04, 2025 | Comentarios 1
Invitadxs por la cátedra de ARQUITECTURA 3A de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba, y a través de la articulación con Ceci Becerra –aporte clave en la puntualización de problemáticas y temáticas que permitieron el diseño de la iconografía-, viajamos a la Docta para mapear en uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad.
El taller se hizo en el Colegio Echeverría, justo frente a la Plaza de los Burros (llamada así porque antaño las familias se dirigían allí para retirar el agua potable provista por la única cañería de la zona, la cual era transportada y distribuída mediante burros). La plaza es uno de los puntos centrales de encuentro de los/as vecinos/as del barrio, y rodeándola encontramos no sólo la escuela (donde funcionaban hace muchos años los baños públicos) sino también la Iglesia, el bar de Cacho, los comercios y las viejas casas que todavía sobreviven a la destrucción iniciada por el proceso de la gentrificación inmobiliaria.
Participaron del mapeo colectivo maestras de la escuela Primaria San Martín IPEM 7, del colegio Secundario Echeverria y de la escuela Yrigoyen. Vecinos/as del reabierto Centro vecinal San Martín, del colectivo Villa Los Galpones, del centro Cultural San Martín y del centro Miguel Mozé. También estuvieron de la Parroquia San José y del dispensario Padre Jose Nasser, compas del Aula Abierta de Montaña y del Espacio Memoria La Perla, estudiantes de arquitectura y arquitectos vinculados a las cátedras 6 C (tesis) y 3 A, además de los/as vecinos/as del barrio. Dada la cantidad de asistentes, que desbordó las previsiones de las/os organizadores, trabajamos en cuatro mesas de mapeo con cartografías de los barrios San Martín y Alta Córdoba y con un mapa de la ciudad.
Al interior de los grupos se generó un intenso debate sobre diversas miradas y posiciones frente a las mismas problemáticas, hecho que fue evidenciado en la puesta en común final. Fueron señalizadas las nuevas construcciones edilicias y se debatió por el contraste con el déficit habitacional que sufren algunos habitantes, sobre todo las/os vecinas/os que viven en la villa Los Galpones y en otros asentamientos. Se discutió acerca de la pérdida de espacios de identidad barrial, la existencia de lugares abandonados, las demoliciones sistemáticas, los espacios públicos deteriorados. Fue relevada la problemática de la contaminación ambiental y hubo un fuerte intercambio respecto a la presencia policial, vista por algunos como modo de protección para los niños que concurren a la escuela, pero denunciada por la mayoría por su política de represión que acompaña la estigmatización de la pobreza, la discriminación que sufren los vecinos de la villa y que acarrea detenciones arbitrarias y persecuciones, imponiendo límites simbólicos y fronteras que dificultan el traslado de algunas/os. Estas formas de control y vigilancia que se tejen en distintos niveles y avanzan capilarmente en planos materiales pero también en registros de lo imaginario, a partir de lo que unos perciben de otros. Otro punto álgido de la discusión giró en torno a la presencia del Penal y la dinámica que genera en el barrio, y la discusión entre si debe o no ser trasladado fue intervenida cuando un relato “desde adentro” tomó voz para expresar que la monotonía del espacio de encierro se interrumpe en los momentos (de respiro, de cierta libertad) en los cuales los detenidos trabajan, reciben visitas familiares y venden a la población lo producido.
A este relato de denuncia y visibilización de problemáticas le siguió el registro de las luchas, las resistencias, las diversas formas de organización: se señalizaron las instituciones con compromiso barrial como escuelas, centros, dispensarios; los colectivos autogestionados como el de Los Galpones que coordina actividades en un espacio comunitario de educación no formal; la organización de carreros y cartoneros, las agrupaciones culturales con fuerte inserción territorial como el Centro Cultural San Martín que funciona en lo que fue una panadería y realiza actividades recreativas para niños y jóvenes, entre otros. Al haber separado los grupos también por temáticas, aquellos que sólo trabajaron las problemáticas y el plano de la denuncia expresaron su malestar al no poder visibilizar “lo bueno que tiene el barrio”, charlamos un buen rato sobre esta cuestión y subrayamos que en los talleres siempre se deben trabajar las dos dimensiones (que se socializan en la instancia final de intercambio), buscando fortalecer y construir alternativas transformadores que generen cambios, mejoras y encuentros en el territorio.
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Archivado en: crónicas de los talleres de mapeo colectivo (topocrónicas) • Mapeo colectivo y dispositivos múltiples
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este tipo de material me ha servido está muy bueno lo he aplicado en el trabajo que desempeño “FACILITADOR de la escuela del poder popular TÁCHIRA estoy muy agradecido